FRAGMENTADO Y FRAGMENTARIO
Unas líneas dispersas
1) Desde hace mucho no puedo escribir no-fragmentario. No sé, algún daño intelectual por el uso de pantallas o, quizás, las omnipresentes redes sociales. O, sencillamente, porque estamos todos rotos.
2) Además, hace mucho también, que perdí la fe en la posibilidad de “intercambiar” en estos escenarios digtales-globales, en los que todos hablamos al mismo tiempo solamente para reforzar preconceptos previos, para burlarnos o para indignarnos.
3) Llevo muchos años trabajando con literaturas antisemitas y con herramientas vinculadas con el estereotipo racial y étnico de representación y con clichés lingüísticos que los textualizan. Todos somos victimarios y todos somos víctimas: todos creemos ciegamente en algún estereotipo (lo cual es, por definición, una injusticia) y todos caemos dentro de algún estereotipo (lo cual es, por definición, una injusticia). Si hay algo que me resulta evidente después de ese trabajo es la capacidad de encolumnar que tiene una idea instalada a modo de estereotipo, movilizan a las personas, no hay atenuantes: son máquinas de odio y de destrucción instaladas en el lenguaje. Por algo estereotipos y clichés tienen esos nombres: porque funcionan como un molde, que se usa y reusa sin necesidad de hacer replanteos.
Desde ahí digo lo que sigue (más fragmentos)
1) Nadie que me conozca puede decir que no soy crítico sobre la situación en Palestina. Crecí en una Tnuá (movimiento juvenil) socialista que apoyó los procesos de paz y que siempre sostuvo la necesidad de dos Estados. Me importa nada de nada si piensan que pienso otra cosa.
2) Nadie que me conozca puede decir que soy un judío que se la pasa acusando a otros y otras de ser antisemitas. Más bien, pienso, a veces he sido demasiado permisivo.
3) Me da MUCHA PAJA tener que leer consignas tales como (y acá trazo un arco enorme y disfuncional que va desde) “los palestinos son todos terroristas” hasta “Israel hace con los palestinos lo que los nazis hicieron con los judíos”. Me da paja porque tengo la inercia de responderlo…pero no quiero responder, porque no tiene ningún sentido. Nadie escucha. A nadie le importa. Las consignas esconden solo una verdad absoluta: usarlas para pensar es no pensar, es dejar el pensamiento en las palabras que otro le quiso poner.
4) Desde el sábado no duermo. O duermo y me despierto a las 3 a.m. para ver si hay noticias.
5) Me preocupa lo que viene.
6) Lo que viene es, probablemente, una guerra a gran escala con intervención de otras naciones.
7) Pero, lo que viene, es también otra cosa: viene una violencia inusitada contra individuos en todo el mundo. Una polarización que ya conocemos, pero que cada vez es más poderosa porque la capacidad de reproducción de ideas estereotipadas y de consignas o clichés es infinita gracias, justamente, al desarrollo tecnológico.
8) No soporto sentir que gente con la que disiento en todo es más sensata que intelectuales y políticos con los que siempre he compartido luchas y a los que he votado desde que puedo votar.
9) Nadie puede justificar matanzas de civiles (no voy a describir las escenas en las que esos civiles aparecen en los videos ni a hacer enumeraciones: búsquenlas ustedes y duerman, si pueden, después de verlas), nadie puede decir que estas muertes son la consecuencia de un plan sistemático de opresión. Ni siquiera si te llamás Atilio Borón. No podés ser tan cínico y reproducir tan miserablemente las lógicas que decís denunciar.
10) Derechos humanos. Son para todos y todas. No podes embanderarte y garantizar el juicio justo a las peores lacras del mundo (en Alemania, en Argentina o donde sea) y después justificar una matanza como esta porque "Israel es el gendarme de Estados Unidos" o cualquiera de sus derivados. (Y solo porque esto es un fragmento de la nada misma que tengo en la cabeza, no me meto con lo que pasa con los derechos humanos en los países que apoyan las acciones del sábado).
11) La realidad no es un partido de fútbol o una riña de gallos entre raperos. No se explica con un pizarrón donde aparecen marcadas las jugadas y tampoco somos todos periodistas cuyos análisis sesudos van a resolver algo en las audiencias que los escuchan.
12) Ahora todo es siniestro. Prefiero el silencio.


Comentarios
Publicar un comentario